Fionna Apple
When the pawn...
Sony, 1999
Mamacita y poeta, para colmo. Permítanme introducirlos al nuevo trabajo de esta perturbadora niña de ojos celestes que le demuestra al mundo que Britney Spears no existe. Sorprendido estaba ya con Tidal, su exitoso debut que traía la voz prodigiosa de una mujer de 19 años que podía escarbar en su propios fantasmas —Fiona fue ultrajada a los 12— y aún así componer melodías agridulces del amor más humano e imperfecto: “He sido una mujer mala/ he sido descuidada con un hombre delicado/ Y es que es un mundo triste/ cuando una chica va a quebrar a un hombre, sólo porque puede” escribió en Criminal, mientras el video mostraba su leve figura y su rostro de ángel confundidos entre un mar de cuerpos que profanaban su aura. Tres años y medio, y una versión lograda del Across the universe de los Beatles, fueron el intervalo para el arribo de este disco cuyo título es tan extenso —90 palabras— como roja su carátula. When the pawn… es un disco enorme para alguien que ha sabido contagiar su melancolía al propio sonido y hacerlo tan íntimo como sus líricas: la evolución es osada porque Fiona no teme cortarle las alas a esas melodías acompasadas que tan bien funcionaron en Tidal , para introducir dinámicos cambios de ritmo. Lo que se logra en canciones como Fast as you can , Get gone y To your love es una dimensión confesional donde se pasa del arrullo al lamento más seco y asimila sin complicaciones el aporte de arreglos jazzeros y percusiones múltiples. ¿Las letras? Una muestra gratis: “Seré tu chica si dices que es un regalo y me das un poco más de tus drogas/ Y seré tu mascota, si sólo me dices que es un regalo, porque estoy cansada de los por qué y sólo necesito un pequeño porque”. ¿Queda algo por decir?
Publicado originalmente en la revista TV+ del diario El Comercio. Número 475 (2000) |