Mutaciones, 2 (1983-1986)

Enrique Fierro

México: Ediciones Sin Nombre, 2004.

50 pp.


Enrique Fierro es uno de esos poetas iconoclastas cuya obra no es sino un catálogo o compendio ilustrado de las infinitas posibilidades del lenguaje y el ritmo. Leerlo es embarcarse en un viaje sensorial, un voyage (en el sentido más Baudelaireano de esta palabra) que opta por disminuir u ocultar su hermetismo a través del juego visual y lingüístico, de la múltiple resonancia de las palabras, la parodia constante o el aparente absurdo, y en donde la misma escritura no hace sino cuestionar tanto la pasividad del lector como la utilidad misma del hecho literario. 

En “Hotel Warnow, Rostock”, por ejemplo, poema de 1982 que se incluye en Fuera de lugar , el poeta ya nos decía: “ Escribo, escribo, escribo/ y no conozco a nada, a nadie:/ las palabras se espantan de mí/ como palomas, sordamente crepitan,/ arraigan en su terrón oscuro,/ se prevalecen con crepúsculo fino/ del innegable escándalo/ por sobre la imprecisa escrita sombra/ me importa más amarte ”. El poema, pues, en Fierro, como bien dice el prólogo de Mutaciones, 2 (1983-1986) , es un “objeto ajeno a la experiencia misma de la escritura” y el poeta, un desacralizador del oficio en pelea constante con sus propias palabras, las que parecen girar sobre la página y transformarse ante cada nueva lectura.

Mutaciones, 2 (1983-1986), poemario que se edita treinta años después de su antecesor: Mutaciones, 1 (1963-1966) , es un admirable ejercicio de estilo en donde prima la noción del juego y es persistente la sensación de un movimiento constante. El particular oído de Fierro para elaborar con estas breves piezas una sinfonía—en algunos momentos arrítmica, cortada, áspera (“ Fulgor de mariposa muerde la pradera azul./ Arrastra las palabras/ del álamo alto y al alba./ Pífano trata pero ya no ”) y, en otros, melódica y reverberante (“ entonces qué/ y cómo y cuándo el prólogo/ a tronos/ serafines/ querubines ”)—es notable. De la misma manera están presentes el humor, el guiño irónico, la vena paródica con la que el poeta parece tomarle el pelo al lector como en el micropoema “Mosca Paulina” (“ ¿Y qué es?/ Es lo que es ”), o interrogarse irónicamente por las figuras mismas del lenguaje poético, como en “¿Así suena la retórica?” (“ Como mares/ como amores/ como viento sobre el Monte/ Sexto y a la sombra de la más/ oscura de las noches iba/ confusa y turbulenta/ y venía/ de miedo en miedo ”).

Como la mayoría de los artefactos de Fierro (La clave, el tono; La savia duda; Quiero ver una vaca, entre otros), Mutaciones, 2 (1983-1986) es un libro breve y punzante. Quienes aún repasen las hojas de los grandes poetas vanguardistas europeos, podrán encontrar en la voz de Fierro el eco delirante del gran Ghérasim Luca, ese enorme poeta rumano que, para desgracia del mundo, ya pocos leen. 


Publicado en Revista Pterodáctilo 3 (Austin, TX: University of Texas, 2005)

 
 
 
 
 
AGENTE
Silvia Bastos
S.L. Agencia Literaria

Gerona, 24, 3º 2ª

08010 Barcelona - España

Tel.: (34) 932 654165

Fax: (34) 932 657610
 
CONTACTO

Diego Trelles Paz | diego@diegotrellespaz.com

 
Google

copyright © 2007 www.diegotrellespaz.com