HUDSON EL REDENDOR (Y OTRO RELATOS EDIFICANTES SOBRE EL FRACASO)
Diego Trelles Paz. Hudson el redentor. Caleta Libros, 127 pp.
Por Hakim de Merv
Yo no consumo mucha literatura de ésta: realismo achorado que bucea en los varios mundos suburbanos, nutriéndose de la desgracia humana, construyendo realidades imaginarias y subvertidas donde la miseria es la gloria; y los miserables, la realeza (thank you, Maxx). Rememoro con cariño los libros de Sergio Galarza, Matacabros y El infierno no es un buen lugar, y con decepción su última entrega, Todas la mujeres son galgos. Diego Trelles, otrora colaborador de la revista Caleta, cultiva en su debut literario un estilo en el que podríamos incluir sin remordimientos al citado Galarza, a Rilo o a Carlos Carrillo (éste último, si bien fuertemente gore, comparte técnicas narrativas similares).
Los textos que conforman Hudson el redentor fueron escritos entre 1996 y el presente año, es decir, concebidos durante el corrupto y dictatorial régimen anterior. Pero ellos no denuncian aquel estado de cosas, sólo las describen a través de sus implicancias más cercanas al habitante promedio y por ello las más aceptadas. No es una representación moral ni categorizante. Un cuadro de escenas marginales es, quizás, un buen símil. Lo novedoso respecto a sus colegas es que Trelles escribe estos relatos comunicándolos entre sí, de modo que forman la minuciosa radiografía de una generación enferma, perdida sin remedio en la desesperanza y la enajenación.
Contrariamente a la opinión de quienes lo han leído, creo que el libro no se centra en un solo protagonista. Pero eso es lo de menos cuando se escribe de manera honesta, aceptando las limitaciones y armando trasvases que, sin ser un descubrimiento, cumplen con su labor.
Decajón. 10 de octubre, 2001. |